Nunca hubo posibilidad de acortar caminos, discutir problemas o gritarse palabras malsonantes...
Cada suspiro era una droga que profundizaba mas y mas adentro, no recuerdo cuando me volví adicta , tampoco sé si es adicción, ya que no tengo nada con que calmar mi mono, quizá sea un bicho raro masoquista y problemático que halló su escusa perfecta ,en ti .
No hay comentarios:
Publicar un comentario